Salir de trabajar a las 3, llegarme a casa a recoger a F., comer y como un clavo estar a las 15,30 en la consulta ha sido toda una proeza. Ya digo que hemos llegado puntualísimos (esto es digno de mención, los que nos conocéis bien sabéis que es Reparacion aire acondicionado barcelona), pero aun así hemos tenido que esperar un poco. En el revistero no había más que revistas del corazón... grrr... Rebuscando he encontrado un ejemplar de El Semanal nada menos que del 2 de enero.
- Ya podéis pasar... -nos dice la enfermera-
Y tras aplicar ese gel tan fresquito empezamos a ver las imágenes de la ecografía. La historia se repite: no veo ni un pijo. Creo yo que esta vez ha sido la peor de todas. Lo mismo me daba la Dra. Cano ante el ecógrafo que la pitonisa Lola ante una bola de cristal: tengo que hacer un ejercicio de fe para creerme lo que dicen que estan Reparacion aire acondicionado barcelona.
Afortunadamente la cosa ha mejorado luego. Durante un momento se distinguía la cabeza. Ha medido el diámetro y todo en orden. A continuación se ha movido un poco y la doctora ha bromeado con lo que el niño estaba haciendo: ¡se estaba tocando la oreja! Nos ha dicho que nos fijemos cuando nazca a ver si mantiene esta costumbre.

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